La dictadura en Cuba temerosa y a la defensiva por primera vez en 62 años, aunque se empeñe en disimularlo, ante la subida de la tensión político-social y el descontento popular está moviendo sus tentáculos totalitarios, dentro y fuera de Cuba. Insiste, inútilmente, en hacer creer que la creciente rebeldía popular en la isla es una maniobra “intervencionista” de Washington, y que el desastre socioeconómico actual es culpa del “bloqueo”.

No fue una “coincidencia” que el 9 de noviembre  más de 200 emprendedores cubanos, y días antes varios líderes del ecuménico Consejo Mundial de Iglesias (CMI, iglesias cristianas protestantes; no incluye a la Iglesia Católica Romana), enviaron cartas casi idénticas al presidente de EEUU, Joe Biden, en la que le instan a levantar las sanciones económicas y responsabilizan al embargo financiero y comercial a Cuba como la fuente de la profunda crisis nacional cubana.

Por el contrario, el 11 de noviembre se hizo pública una declaración de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), de respaldo al pueblo cubano, no a la dictadura.

Escritas por castristas y “amigos de Cuba” vinculados al régimen

La carta de los cuentapropistas, publicada en los medios estatales, expresa: “las sanciones perjudican de forma significativa nuestros negocios y familias”. En tanto, la misiva del CMI, la firman religiosos de la ACT Alianza, los Consejos de Iglesias de Cuba y de Cristo USA. Piden a Biden y al Congreso de EEUU “que pongan fin al embargo contra el pueblo cubano”, al que ha causado una “una terrible situación humanitaria”.

También la carta del CMI, que ni roza a la dictadura en el texto, pide la retirada de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, reanudar el envío de remesas (aunque vayan a los militares), retomar los viajes “de pueblo a pueblo” para “el intercambio educativo”, eliminar la prohibición de viajes y permitir que los turistas estadounidenses se alojen “donde deseen” (hoteles de GAESA).

Para empezar, entre los emprendedores firmantes hay familiares de la mafia gobernante, y cuentapropistas que no son tales. Y los religiosos, sino todos, la mayoría son castristas cubanos residentes en la isla o el exterior, o extranjeros amigos de Cuba (léase procastristas) izquierdistas vinculados a la tiranía, de la que reciben “orientaciones”, bien desde el ICAP, el CC del PCC, o de las embajadas cubanas, que son todas centros de operaciones de la inteligencia castrista.

O sea, casi podría asegurarse que la carta de los emprendedores fue “sugerida”, o incluso redactada en el Departamento Ideológico del Comité Central del PCC. Y que la del CMI fue obra de la inteligencia castrista.

De la carta de los cuentapropistas se olfatea la máxima de Joseph Goebbels: “una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad”. Fidel Castro, como el ministro nazi de Propaganda, así también lo creía. Y de tanto mentir causó daño antropológico (en el cerebro) de no pocos cubanos que hoy son mayores de 50-55 años, y que perdieron la capacidad para distinguir entre lo verdadero y lo falso.

Ya en septiembre de 2019, en una encuesta realizada en La Habana por la firma cubana independiente Auge entre 126 cuentapropistas, el 80% de ellos afirmó que la falta de progreso del cuentapropismo era culpa del “bloqueo”, recrudecido al reducirse la llegada de turistas estadounidenses.

Dependen del turismo porque la pobreza impide mercado cubano

Ni aquellos emprendedores de hace dos años, ni estos de ahora, tocaron la raíz del problema. Si los vinculados al turismo dependen casi exclusivamente de turistas extranjeros para subsistir es porque no hay demanda interna, la de los consumidores cubanos, porque son muy pobres gracias a la “revolución”. El socialismo, no EEUU, borró del mapa al pujante mercado cubano anterior a 1959. No es un gobierno extranjero, sino el cubano, el que los asfixia.

El salario promedio en la isla es de 87 dólares mensuales y solo la canasta básica de alimentos no baja de 120 dólares. En Bolivia, un país pobre, el salario mínimo actualmente es de $311 dólares, o sea, 2,164 pesos bolivianos, equivalentes a 3.6 salarios mínimos en Cuba. En El Salvador, otro país pobre, el salario mínimo actual es de $304 dólares.

Además, la Ley Helms-Burton solo atañe al sector estatal. Es decir, los cuentapropistas pueden legalmente comerciar con EEUU y recibir créditos estadounidenses. Sin el castrismo ellos podrían ser prósperos empresarios, y hasta multimillonarios.

Mensaje de los Obispos Católicos el 11 de noviembre: “todo cubano debería poder expresar y compartir libremente y con respeto, sus opiniones personales, su pensamiento o sus convicciones”.

Mensaje de los obispos cubanos desnuda la maniobra castrista

Con respecto a la supuesta carta “independiente” del CMI, al régimen la jugada le salió mal sobre todo por la sorpresa que recibió con la declaración de los obispos católicos cubanos.

El mensaje expresa textualmente: “Cualquier acto de violencia entre nosotros –dice ya sea física, verbal o sicológica, hiere gravemente el alma de la nación cubana y contribuye todavía más al pesar, al sufrimiento y a la tristeza de nuestras familias (…) todo cubano debería poder expresar y compartir libremente y con respeto, sus opiniones personales, su pensamiento o sus convicciones.”

“Consideramos –continúa– que urge, cada vez más, la implicación de los cubanos en un proyecto de nación que involucre y motive a todos; que tenga en cuenta las diferencias, sin exclusiones ni marginaciones (…) hace falta implementar mecanismos donde, sin temor a intimidación y represalias, toda persona pueda ser escuchada y se encaucen las insatisfacciones ante las duras realidades cotidianas que agobian a tantos, especialmente a los más empobrecidos y vulnerables (…) se establezca un diálogo armónico y civilizado en el cual se puedan encontrar las mejores soluciones a los problemas que nos atañen.”

“¡Cuánto –agrega el texto– disminuiría la tensión social, si hubiese un gesto de indulgencia para los que aún permanecen detenidos por los acontecimientos del pasado verano!”

Y cabe preguntar ¿Cómo pueden los altos jerarcas de la Iglesia Católica cubana ser sensibles al sufrimiento del pueblo y los religiosos nucleados en el CMI apoyar a los causantes de ese sufrimiento?  ¿Cómo queda la integridad cristiana y ecuménica del CMI luego de apoyar tácitamente a una pandilla de mafiosos atornillados en el poder?

Son preguntas que los religiosos que no firmaron esa carta del CMI de respaldo al castrismo debieran responder.  Y los más de 200 cuentapropistas mencionados tomar nota de ellas.


Fragmento de composición fotográfica de Geandy Pavon