Decía Santa Teresa de Jesús que “Dios escribe derecho con renglones torcidos”.  Si aceptamos ese principio puede afirmarse que Dios, valiéndose de un referéndum oficial, recién ha hecho justicia a Oswaldo Payá y su Proyecto Varela.

No hay que dejarse confundir por la propaganda. El régimen ha sufrido una dura derrota.

Cuando Díaz-Canel anunció que votar SÍ era votar “por la unidad, por la Revolución y por el socialismo abrió la Caja de Pandora. Gracias a esa torpeza los cubanos rechazaron no sólo el Código de las Familias sino también el régimen de partido único sin libertades que en su momento el Proyecto Varela quiso someter a voluntad popular.

La mediocridad intelectual de Díaz-Canel facilitó de esa manera la oportunidad para el rechazo masivo al sistema socialista en un insospechado homenaje popular al Proyecto Varela en su vigésimo aniversario (2002) y a Oswaldo Paya en el décimo aniversario de su asesinato (2012). Victoria popular de gran trascendencia.

Las cifras oficiales, pese a la represión policial y laboral que fue ejercida sobre los electores y las irregularidades (incluido el uso de boletas de difuntos y emigrados) para adulterar los resultados en su favor, no dejan lugar a dudas del rechazo mayoritario de los electores al Código y, lo que es aún más significativo, al socialismo.

Analicemos lo que nos dicen las propias cifras oficiales.

La movilización ciudadana por el rechazo se compuso de dos grupos: los que decidieron asistir bajo presión, pero una vez en el colegio electoral votaron “No” (1, 950, 090) y los que decidieron desafiar las presiones y no asistir para evitar que las imágenes de colegios electorales concurridos sirvieran a la propaganda oficial (2, 195, 681).  Esto es sin contar los votos anulados (359, 081).

Ambas cifras (los que se abstuvieron de participar y los que votaron en contra) suman 4, 145, 771 por el rechazo mientras que los votos positivos ascendieron a solo 3, 936, 790.

El “Sí” reclamado por Díaz-Canel para “el Código, la Revolución y el Socialismo” (que alcanzó 3, 936, 790) no pudo evitar, pese a las presiones, la represión y el fraude, ser claramente superado por quienes lo rechazaron (4, 145, 771) por un claro margen de 208, 981 ciudadanos.

Estamos hablando de una victoria popular contundente en una jornada que tuvo lugar en todas las provincias y municipios del país. Fue ejecutada en más de 23, 000 colegios electorales y fue convocada, organizada y controlada por el gobierno, que salió derrotado en esas urnas. Derrotado a pesar del barraje descomunal de propaganda, los “ensayos” de votación realizados durante la semana previa, interrogatorios intimidatorios en estaciones de policías a activistas y cristianos, la expulsión de puestos de trabajo por manifestar la intención de votar “NO”, el bloqueo por ETECSA de mensajes “YoVotoNo” o “YoNoVoto” y fraudes en el conteo de votos.

Esa ha sido la gran ironía. El referéndum sobre el régimen muchas veces reclamado por la oposición finalmente lo implementó el gobierno de forma inconsciente, y perdió.

Quiso esconder bajo malabarismos “progres” para incautos que el nuevo Código de las Familias limitaba aún más la patria potestad frente al Estado. Quiso darse un baño internacional de supuesta democracia con más de mil familias rotas cuyos parientes languidecen en calabozos infrahumanos desde el 11J. Apostó a su siempre exitoso chantaje y técnicas de fraude para el control de los votantes y a un público internacional que se deja guiar demasiado a menudo por los farsantes que los atraen con fraseología demagógica sobre los derechos de las minorías. Perdió. Tan seguro estaba de que todo saldría bien que Díaz-Canel, en el colmo de su estulticia. apostó a que podría proclamar que esta jornada era un plebiscito sobre el régimen cubano. Arrogancia y estupidez. El Código ya había sido aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular y no se requería de ninguna consulta masiva para ponerlo en marcha. ¡Y perdió en grande!

De haber estado interesado el régimen cubano en proteger los derechos de la comunidad gay pudo haberlo demostrado desde hace mucho tiempo con una ley que su Asamblea Nacional de complacientes diputados habría aprobado sin chistar. Esa misma Asamblea. donde no se registró una sola abstención o voto en contra para un Código de Familia rechazado por la mayoría en este referéndum. Si la opinión del pueblo tanto les importase debieron someter a referéndum el nuevo Código Penal que amplía a 24 los delitos punibles con el paredón de fusilamiento.  Un Código que aumenta los delitos que impiden la libertad de expresión con penas de hasta 30 años de privación de libertad.

Esta protesta masiva en la que más de cuatro millones de ciudadanos rechazaron el status quo socialista es un nuevo escalón en la progresiva rebelión que viene gestándose desde la manifestación LGBTI de 2019, el Movimiento San Isidro de 2020, la protesta del 27N 2021, y que explotó el 11 de julio del año pasado.

En la jornada del domingo se rindió honores a todas esas gestas y al Proyecto Varela de Oswaldo Payá. Bajo represión y fraude, más de cuatro millones de cubanos afirmaron ante el mundo su claro rechazo al socialismo y que están dispuestos a revocarlo.