El informe “TORTURAS SISTEMÁTICA EN VENEZUELA 2019 Y LA PARTICIPACIÓN DE CUBANOS EN LOS PATRONES DE TORTURA” de Casla Institute publicado en diciembre de 2019 describe el involucramiento de cubanos en la represión y torturas en Venezuela.

EVIDENCIAS DE QUE REPRESORES CUBANOS TORTURAN EN VENEZUELA

Los cubanos están en varios de estos centros de torturas clandestinos, usados para torturar a los presos políticos venezolanos e incluso, a sus familias, esposas, padres y madres e hijos, que han sido llevados a estos sitios, para intimidarlos y torturarlos y tratar de obtener información.  A estas casas de tortura han llevado a varios presos políticos. En estos lugares están los “Isleños”, los cubanos, quienes, junto a los funcionarios venezolanos, se encargan de aplicar los distintos métodos de tortura, pero también aquellas que inducen a la persona a través del control de su estado físico, a aceptar o decir lo que ellos quieren.

El informe anual del Instituto CASLA 2019, refleja como la represión sistemática y la comisión de crímenes de lesa humanidad ha continuado, y peor aún, el crimen de la tortura fue utilizado para paralizar a través del miedo, al sector que, de forma individual, puso el mayor número de víctimas denunciadas por el Instituto CASLA: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Testimonios de por lo menos 83 víctimas directas de torturas fueron enviados por el Instituto CASLA a la Corte Penal Internacional (CPI), junto con dos cadenas de mando, que se diferenciaban entre ellas por los lugares históricos y fechas de los hechos, pero cuya estructura superior, siempre estuvo encabezada por las mismas personas que ejercen la represión. Vicepresidentes, ministros, jefes militares del Alto Mando, gobernadores, fiscales civiles y militares, jueces, Defensor del Pueblo, directores de cárceles, jefes de distintas divisiones de los organismos de inteligencia, jefes de policías regionales, jefes de la PNB, entre otros, engrosan las distintas listas enviadas a dicho organismo.

Se hace referencia, a quienes conforman el cuerpo que encabeza la represión y la tortura en el 2019: la División General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) dirigido por Iván Hernández Dala, y cuyas cabezas visibles de la comisión por inducción, acción u omisión, han quedado plasmadas en los gritos de horror de cada víctima también los últimos años.   Ellos saben quiénes son, los hemos señalado con nombres y apellidos en varias oportunidades.

El informe de CALAS describe la influencia del régimen cubano  para que los patrones de las torturas sean más eficientes.

Iván Hernández Dala, la cara de la represión y torturas en Venezuela

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FRAGMENTOS DE LAS EVIDENCIAS DE LOS CUBANOS VINCULADOS A LAS TORTURAS EN VENEZUELA

El año 2019 sorprendió por la concentración de la represión en un solo órgano de inteligencia, la DGCIM, quienes estuvieron a cargo del mayor número de víctimas, y cuyas denuncias sobre la desaparición forzada temporal y prorrogada, la extorsión y la planificación conjuntamente con otros cuerpos de seguridad para reprimir y torturar, además de la inclusión de agentes cubanos para la perpetración de dichos crímenes, nos mostraron un mediano cambio de patrón en las denuncias recibidas por el Instituto CASLA, que hacen que este organismo de inteligencia sea el más cruel represor de civiles y militares en Venezuela.  Más adelante, cuando expliquemos los patrones de conductas que se han ido modificando, a medida que se demuestra el involucramiento de oficiales cubanos en el crimen de la tortura, veremos porque la DGCIM se ha convertido en el mayor organismo perpetrador de este crimen los últimos dos años.


El 28 de diciembre del 2018, el Instituto CASLA denunció ante la CPI, la participación de funcionarios cubanos y oficiales de inteligencia, en la planificación y comisión del crimen de la tortura, luego de haber obtenido por lo menos 12 testimonios directos de víctimas que señalaron su presencia, cuando estaban siendo torturados en distintos centros donde permanecían detenidos, bien sea oficiales o clandestinos. 


El Instituto CASLA ha obtenido testimonios de exfuncionarios de inteligencia y desertores de estos cuerpos, así como de militares y civiles venezolanos que nos han indicado cómo participa el régimen cubano en la inducción de la represión.  La cabeza que organiza, controla y conoce todo sobre quiénes son, cuantos llegan, qué hacen y cómo participan, es el Embajador de ese país. Nada sucede, sin su conocimiento. Los cubanos instruyen constantemente en técnicas de represión, intimidación y seguimiento, a miembros de la FANB e inteligencia, para que ellos realicen labores de investigación y espíen a sus propios compañeros y sus familias, a líderes políticos y sociales y hacerle seguimiento directo al malestar social.   Estas labores de inteligencia cubana la realizan con pleno conocimiento de Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, del Comando Estratégico Operacional (CEOFANB) a cargo de Remigio Ceballos y del General Iván Hernández Dala, director de la DGCIM.  


Milicianos del G2 cubano y Grupo Gruce, estarían implicados directamente en la comisión del crimen de la tortura en Venezuela. Son conocidos por el apodo dado por los propios militares y funcionarios venezolanos como “los isleños” y tendrían su propia sala de operaciones en Fuerte Militar denominado “Fuerte Tiuna”, en Caracas, desde donde se organizan, conjuntamente con el titular de la Defensa y el CEOFANB, la planificación de acciones a tomar en todo el territorio nacional.


La injerencia del régimen cubano en Venezuela no es ningún secreto. Su intercesión por invitación expresa del fallecido presidente Hugo Chávez fue pública y ocurrió desde su primer período presidencial, que fue creciendo a medida que iba perdiendo popularidad y el gran apoyo obtenido sus primeros años.     Para hacer un poco de historia, en febrero del año 2010, Hugo Chávez puso al frente de una comisión técnica que abordaría la crisis, a Ramiro Valdés, vicepresidente para aquel entonces del Consejo de Estado de Cuba y Ministro de Tecnología.

Valdez fue fundador del G2 cubano, órgano de inteligencia del régimen cubano y del ministro del interior.  Para ese entonces, los cubanos ya tenían presencia en la administración pública venezolana, en el sector salud con la “misión Barrio Adentro” que hoy en día, se estima tiene alrededor de 25 mil cubanos en el país.  También están involucrados en el sistema de identificación e inmigración, que consideramos punto estratégico de control, con toda la gravedad que esto implica.


El Instituto CASLA obtuvo como primicia, el testimonio del Teniente Ronald Dugarte Silva, adscrito a la DGCIM, quien desertó en marzo de este año. Dugarte nos entregó videos sobre las salas de tortura ubicadas en los sótanos de dicho organismo de inteligencia en Caracas, y además narró, tanto para la CPI como para la rueda de prensa que el Instituto CASLA realizó conjuntamente con la SG de la OEA ese mes, como los cubanos están involucrados directamente en el entrenamiento y formación, y en la represión y torturas a los venezolanos.  


Cubanos acreditados con credenciales de la DGCIM, que dan órdenes a Generales venezolanos y entrenan a funcionarios de inteligencia, que se suman a cientos de personas en todo el país, y son conocidos como “Los Acreditados” o DGCIM paralelo.


Durante los días en que el Capitán Acosta Arévalo permaneció “desaparecido”, diferentes actores del régimen, entre ellos Diosdado Cabello, dijeron públicamente que el capitán estaba “bien cuidado”.  La DGCIM, organismo de inteligencia que lo asesinó, tiene cientos de funcionarios entrenados directamente por oficiales de la milicia cubana, tal y como lo explicó el Teniente Ronald Dugarte que además, dio luces de como los cubanos participan en la planificación de la represión. Según nuestras fuentes, la hacen desde el mismo Comando Estratégico Operacional, CEOFANB, ubicado en Fuerte Tiuna donde comparten con el Alto Mando Militar venezolano.


La Violencia Sexual es uno de los patrones nuevos de los que hemos querido hacer referencia en este aparte, luego de la obtención de testimonios que involucran a los cubanos en la ejecución de las torturas a los detenidos por motivos políticos, ha sido las lesiones físicas en los genitales que han dejado dichas torturas.

Informe-tortura-CASLA-2019

 

Los cubanos introducen en Venezuela sus métodos de tortura para hacerlas más crueles

La perforación de uñas en manos y pies para pasar los cables de las descargas eléctricas, el uso sistemático de bolsas plásticas para asfixiar a los torturados, el colgamiento con grúas sin tocar el suelo durante los interrogatorios, las lesiones en los genitales al ejercer violencia sexual o la intoxicación con sustancias psicotrópicas desconocidas son algunos de los ejemplos del ensañamiento que ha introducido la presencia de los llamados «isleños» en la cúpula del aparato represor, de acuerdo con el documento de la citada organización, con sede en Praga, que promueve la democracia y el estado de derecho. Leer más  de cómo los cubanos torturan en Venezuela en periódico ABC

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