SUMARIO

  • En el mes de diciembre ocurrieron 246 protestas, número casi idéntico a las 247 que se produjeron en junio, once días antes del estallido social de 11 de julio.
  • Las protestas por motivos económicos y sociales fueron 76 (31%). Estas se concentraron durante la primera quincena de diciembre por la carencia de alimentos, la inflación de la canasta familiar, la falta de transporte y medicinas, así como denuncias de violencia contra las mujeres, robos callejeros y libertad religiosa.
  • Las protestas por motivos políticos y civiles sumaron 170 (69%). En la segunda quincena hubo un incremento sustancial de las protestas por los juicios y condenas a participantes pacíficos del 11 de julio.
  • De las 170 protestas políticas y civiles 123 (72%) fueron realizadas por mujeres, en su mayoría, madres, esposas, hermanas o familiares de presos políticos del 11 de julio.
  • De las 170 protestas políticas y civiles 152 (89%) fueron en rechazo a la represión y condenas por el 11J.
  • En 2021 se produjeron 3,300 protestas, para un promedio de 9 diarias.


MANIFESTACIONES PÚBLICAS DE PROTESTA TOTAL Por motivos económicos y sociales Por motivos politicos y civiles
2021
Diciembre 246 76 170
Noviembre 353 87 266
Octubre 345 69 276
Septiembre 312 141 171
Agosto 297 175 122
Julio 584 149 435
Junio 249 133 116
Mayo 231 86 145
Abril 203 47 156
Marzo 184 38 146
Febrero 159 48 111
Enero 137 58 79
2020
Diciembre 122 26 96
Noviembre 110 19 91
Octubre 88 33 55
Septiembre 42 16 26

I. CUBA; 246 PROTESTAS EN DICIEMBRE 

  • Pese a la ola nacional de terror el gobierno apenas ha contenido las protestas en diciembre (246) al nivel de las ocurridas en junio (247) a once días de la explosión social del 11J.

De las 170 protestas por razones políticas y civiles 152 (89%) fueron en rechazo a la represión y condenas por el 11J. Sin embargo, pese al descontrolado terror, las protestas se mantuvieron a un nivel similar a las ocurridas en junio, once días antes de la masiva explosión social a escala nacional del 11J.  Se sigue observando que la represión genera más protestas y que la brutalidad del Estado convierte en activistas a muchos que hasta entonces eran simples observadores cuando la estatal alcanza a sus seres queridos.

La elite de poder ha ejercido al máximo el terror judicial, con sentencias de una, dos y hasta casi tres décadas a ciudadanos pacíficos, incluso menores y adolescentes. Adicionalmente, han continuado los allanamientos, golpizas, arrestos arbitrarios, secuestros callejeros por personas no uniformadas y autos no identificados como policiales, torturas a detenidos, y amenazas a familiares en su esfuerzo por contener las protestas populares. Ello le ha significado un notabilísimo desgaste en legitimidad nacional e internacional con impactos financieros como correlato.

  • Es significativo que las mujeres cubanas son quienes lideran el número de las protestas políticas y civiles al haber realizado el 72% (123) de las 170 ocurridas por ese motivo en diciembre.

La orgía represiva gubernamental contra cientos de detenidos –entre ellos decenas de menores– y ahora procesados con acusaciones falsas y sentencias atroces de dos y hasta tres décadas de cárcel en algunos casos por ser parte de las protestas no violentas del 11J ha catapultado a las familias –en especial a las madres y abuelas- a un activismo de primera fila. Al igual que las Damas de Blanco en el pasado, algunas de estas madres comienzan a organizar a otras en un movimiento cívico en favor de justicia para sus familiares.

Por su parte el gobierno cubano violenta física y psicológicamente a las mujeres que disienten o ejercen el periodismo independiente. Hay 73 mujeres cubanas prisioneras por razones políticas, de las cuales 67 fueron detenidas a raíz del estallido social del 11J.

La represión ha sido especialmente brutal contra las mujeres activistas y periodistas independientes. Un botón de muestra: Yackelin Boni ha sido golpeada hasta perder el conocimiento, luego la reanimaban con agua y la volvían a golpear. A Danaisi Múñoz le quitaron la custodia de sus hijas como castigo político. Camila Acosta ha estado sin casa en más de cinco ocasiones porque la policía intimida a sus caseros para que la desalojen. Eralidis Frómeta perdió un embarazo de tres meses por una golpiza. Hace apenas unas semanas, un policía le dijo a Yanilys Sariego: “Blanquita, te picamos en cuadritos, te desaparecemos y nadie se entera”. (Cubanet)

El gobierno misógino y machista tampoco ha sido receptivo en diciembre a las denuncias por abusos sexuales de mujeres cuando los acusados eran parte de su panteón de artistas incondicionales. Cinco denuncias de mujeres cubanas contra el cantautor Fernando Bécquer por abusos sexuales, han activado en diciembre a las organizaciones de la sociedad civil en torno a la violencia de género. Las organizaciones implementaron varias campañas en las redes acusando al gobierno de Cuba como el principal violador contra las mujeres.

  • La ciudadanía no se deja intimidar por la represión y continúa expresando su insumisión por medio de protestas individuales o de colectividades pequeñas. Las manifestaciones de protesta que se han incrementado este mes son de tipo individual: denuncias, declaraciones, cartas, peticiones, videos, carteles, pinturas, misas y hasta tatuajes referidos al 11 de julio. Esa parece ser una tendencia que puede incrementarse  en lo inmediato y transformar a las estrategias y tácticas de la sociedad civil frente al poder.

  • Se incrementa la coordinación solidaria entre los cubanos de la isla y la diáspora.

La campaña Justicia 11J recoge detenciones arbitrarias, desapariciones, arbitrariedad de los procesos legales, testigos falsos, complicidad de jueces con la fiscalía, colaboración de los fiscales con la Seguridad del Estado, sabotaje al papel de la defensa, abusos y torturas en las cárceles. Esta campaña ha contado con la sinergia entre organizaciones de asesoría legal como CUBALEX y las madres, esposas y familiares de los cientos de presos y condenados por participar pacíficamente en las protestas del 11 de julio. Las mujeres han jugado un papel fundamental llevando a cabo 123 acciones de protesta.

Adicionalmente, algunas acciones de protesta como el boicot a productos cubanos y al turismo en hoteles en Cuba para impedir que con esos ingresos se financie la represión son realizadas por activistas en el exterior, como el recién creado movimiento Los Mambises en Canadá. O como Carla Gloria Colomé Santiago dedicó su Premio de Periodismo Joven Cátedra Vargas Llosa a madres de niños presos tras el 11J. 

II- BALANCE GENERAL DE 2021 Y PERSPECTIVAS EN 2022

En apretada síntesis, al finalizar el mes de diciembre, las lecciones de 2021 podrían resumirse del modo siguiente:

  • La contención del 15N y la ligera disminución en el número de protestas en el mes de diciembre no alteran el dato de que 2021 representa un parteaguas en la lucha por la libertad en Cuba. Cinco meses y medio después del 11J el terror del gobierno apenas ha podido retrotraer el número de protestas al mismo nivel de junio, apenas once días antes de la mayor explosión social de la historia de Cuba.

Hoy el pueblo conoce su fuerza. Nada es igual que antes del 11J. La represión y el terror han multiplicado el rechazo a las autoridades y la victoria de las fuerzas democráticas, antes apenas un ideal deseable, es ahora posible y mucho más probable que antes de 2021. La sociedad civil ha tomado conciencia de que la elite de poder ha declarado una guerra contra todo el pueblo.

  • En 2021 la insumisión masiva del pueblo cubano hizo patente la grave crisis de gobernabilidad que padece el sistema, aunque el gobierno –a un altísimo precio de legitimidad– contuvo, por ahora, la creciente ofensiva de protestas.  La elite de poder y el sistema en que apoya su dominación, han logrado sobrevivir solo de forma temporal a la creciente insumisión popular en 2021. El gobierno incrementa su debilidad con cada respuesta represiva, actúa en estado de pánico y a la defensiva. La crisis general de gobernabilidad iniciada con la protesta del movimiento LGTB en mayo de 2019 continúa expandiéndose hasta hoy.  El sistema o régimen de gobernanza perdió el pasado año considerable capital simbólico (legitimidad, credibilidad, influencia) nacional e internacional al ser rechazado masivamente el 11 de julio.

Un régimen insostenible en lo económico, obligado a estar en permanente estado de emergencia para aplastar otro estallido social popular, y carente de legitimidad política no puede recuperar una gobernabilidad estable, lo que puede presagiar un desenlace no pacífico. (Ver en 14ymedio, 2022, el año en que los pronósticos no servirán de nada en Cuba)

  • Cobra fuerza la comprensión de que lo que es bueno para GAESA no necesariamente es bueno para Cuba. Las actividades del conglomerado oligárquico no se vienen traduciendo en inversiones para bienestar y progreso nacionales, por lo que no contribuyen a fortalecer la gobernabilidad. Mientras centenas de cubanos morían por falta de balones de oxígeno GAESA invertía miles de millones de dólares en la construcción de nuevos hoteles de lujo, en un país donde más de la mitad de las habitaciones hoteleras estaban vacías.

Entre enero y junio de 2021, durante lo peor de la pandemia, los servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler concentraron el 45,5% de la inversión total del Estado, frente a 3,1% dedicado al agro, el 0,8% a la salud pública y el 0,6% a la ciencia e innovación. La existencia de esta institución registrada como privada en Panamá, con accionistas desconocidos y fuera del alcance de las auditoras nacionales empeora la imagen del sistema y las persistentes informaciones sobre sus operaciones ilícitas tampoco contribuyen a su credibilidad.

  • Los cubanos en 2021 tomaron conciencia de que son un pueblo transnacional. Un creciente número de cubanos en el exterior se moviliza a boicotear los negocios de GAESA que contribuyen a financiar la represión y cada vez más se coordinan protestas en la isla con el exterior.

III. PERSPECTIVAS DE 2022 

  1. Estamos en presencia de  una guerra asimétrica de desgaste, no de posiciones, de una población desarmada frente a un Estado totalitario que no reconoce límites a su accionar represivo. El gobierno, que por décadas libró un conflicto de baja intensidad contra los opositores, transformó su proceder desplegando un masivo terrorismo de Estado contra la población. En esta fase de terror, después de la experiencia frustrada con la convocatoria de marchas nacionales el 15N, se nota una incipiente tendencia a priorizar acciones de alta visibilidad y bajo riesgo para el ejecutor. De ese modo la resistencia de la sociedad civil puede alentar, sin organizarla siempre de forma colectiva, diversas maneras de expresar protestas visibles y rechazo público a la opresión. No se trata de “tomar por asalto el Comité Central” con “una marcha masiva” de una punta a la otra de la isla. Ni “el Partido” tiene ya el poder, ni esa táctica es por el momento la más viable en la actualidad.
    Lo que cada vez más cubanos creen que se impone en este momento –aunque las volátiles y cambiantes circunstancias pueden transformalo todo en cuestión de horas– es continuar quebrando, con múltiples acciones, el poder totalitario –político, económico, ideológico, cultural, informativo– que sobre la sociedad cubana ejerce hoy, desde GAESA y el alto mando de las FAR y el MININT, la élite de poder.
  2. Bajo el terror post 11J, ha surgido la tendencia a llevar a cabo protestas que procuran visibilidad e impacto, pero son ejecutadas de forma sorpresiva e individual. Un movimiento libertario posmoderno no tiene que ser estructurado en forma piramidal o tan siquiera horizontal.Cuando surge ese tipo de resistencia –algunas incluso armadas– están generalmente compuestas por personas que comparten el rechazo a un adversario y el propósito de derrotarlo, pero para ello realizan acciones de forma individual, como “lobos solitarios”. El resultado es la complejización del desafío al aparato represivo cuando tienen que enfrentar múltiples acciones (violentas o no violentas según el país del que se trate) que no emanan de directivas, estructuras ni líderes centrales.
    En el caso de Cuba lo que observamos es que –siguiendo en este caso principios no violentos– hay cada vez más ciudadanos que, para incrementar su margen de seguridad, deciden actuar solas o en grupos generalmente de no más de dos o tres personas. Esa tendencia asemeja más, en términos metafóricos, a una guerra de guerrillas –ejecutada de forma descentralizada y autónoma por individuos o grupos pequeños–, que procura impulsar acciones políticas y culturales no violentas en espacios físicos y digitales. En ese tipo de lucha el objetivo es multiplicar acciones de alto impacto y visibilidad con el mínimo de riesgos de seguridad para los participantes. No hay Mesías individuales ni colectivos. Hay objetivos e ideales compartidos, pero cada cual decide qué debe hacer, con quién, cuándo, dónde y cómo, y luego puede replegarse de forma temporal o incluso permanente sin consultar ni informar a un mando central.
  3. La sociedad civil tendrá que dar seguimiento y neutralizar las matrices de opinión derrotistas que después del 15N siembra el gobierno como parte de sus operaciones de guerra psicológica contra la población.El 15N no fue una derrota popular sino del gobierno que para contener la marcha tuvo de desnudar ante toda la población y el mundo su naturaleza real. El gobierno perdió no solo capital simbólico (legitimidad, credibilidad, prestigio) sino financiero cuando virtualmente se congelaron los fondos de cooperación con la UE y Estados Unidos detuvo las iniciativas para mejorar las relaciones bilaterales. “Irse del país” es una de las vías de escape a la realidad nacional que ahora organiza y promueve el gobierno cubano. “Nada puedes hacer, ya desmantelamos todo: ahora resígnate o vete” es su mensaje. Lo que no dicen es que en el transcurso de apenas un año surgieron tres protestas públicas de gran impacto: el Movimiento San Isidro, el 27N y, tras la explosión del 11J, Archipiélago y el 15N. Los movimientos y las protestas que ellos convocan son circunstanciales y consecuencia de la conflictividad nacional no atendida ni resuelta. La conflictividad cada vez mayor de la sociedad cubana y la ingobernabilidad que se deriva de ella constituyen un proceso estable en ascenso del que seguirán emergiendo protestas desde la sociedad civil.
  4. El poder puede reprimir protestas –que, a su vez, pueden mutar y reproducirse de manera continua– pero ellas apenas son los síntomas del cáncer que afecta a la gobernabilidad nacional.Sin extirpar el tumor que las genera (el sistema de gobernanza) es altamente improbable que se controle la crisis de gobernabilidad.
  5. El gobierno ha enviado en 2021 un brutal mensaje de intolerancia y violencia. Sin embargo, un llamado a reformas “desde arriba” es ahora posible, aunque sea de inmediato improbable. No todos los estados mafiosos son iguales, aunque todos sean autocráticos. El régimen de gobernanza cubano tiene espacio para la innovación sin renunciar al carácter opresor del sistema. El atrasado estado mafioso cubano puede mutar en otro no menos antidemocrático, pero más moderno y libre económicamente como el ruso. La salvaje represión ordenada por la nueva oligarquía mafiosa fue una medida desesperada para sostenerse en el poder, pero no ha asegurado la gobernabilidad nacional y eso puede, llegado el momento, inducir a una parte de la elite de poder a imponerse sobre sus colegas y emprender alguna reforma del sistema.
  6. Para restablecer la gobernabilidad la elite de poder tendría que oxigenar la cotidianidad de la sociedad. Eso supone liberar las fuerzas productivas y otorgar libertades económicas e incluso civiles y políticas en un nuevo formato de su dominación que resulte menos asfixiante para la mayor parte de la población.
  7. El terror es un instrumento precario, desesperado y contraproducente de gobernabilidad. No es imposible que los oligarcas intenten en meses venideros explorar la posibilidad de pactar con gobiernos extranjeros la posibilidad de emprender iniciativas (incluyendo decretar amnistías en favor de los más de 700 presos políticos y la convocatoria a un “diálogo nacional”) a cambio de levantamiento de sanciones, así como acceder a nuevos créditos y colaboración internacional.
  8. De convocarse desde el Estado a un “diálogo nacional” (con el muy probable objetivo inicial de encaminarlo hacia un cambio-fraude) la sociedad civil, para pronunciarse al respecto, debiera primero exigir respuestas precisas a algunas preguntas que pudieran desenmascarar semejante maniobra: ¿Quién convoca? ¿Quién decide a quiénes se invita? ¿Puede una parte vetar la participación de ciertas personas de la otra? ¿Quién redacta la agenda, la lista de invitados, la lista de oradores, decide las fechas y horarios de las reuniones, y controla el uso del micrófono? ¿La sede de los intercambios es un lugar neutro o controlado por una de las partes en conflicto?
  9. La sociedad civil debe realizar su trabajo de influencia hacia el interior de los cuerpos armados y los militantes comunistas. Esos sectores tienen sus propias razones para unirse contra la nueva oligarquía agrupada en GAESA y aquellas personas que son sus aliados dentro del Buro Político, el Consejo de Estado, las FAR y el MININT. En ese empeño podrían esgrimir el totalitario Articulo 5 de la Constitución. La alianza contra ese enemigo común entre distintos estamentos sociales sectores arriba y abajo aceleraría el proceso de cambio hacia el país que todos los cubanos merecen.

IV. CONCLUSIONES

  • El sistema que rige la sociedad en Cuba es insustentable, ha dado la espalda a las necesidades básicas de la ciudadanía, crea cada vez más pobreza en lugar de bienestar y no es capaz de generar consensos para establecer un proyecto de país. Las protestas en 2021 y el terror estatal empleado para sofocarlas lo ha desnudado nacional e internacionalmente.
  • La violencia actual contra la población abre la posibilidad de reacciones similares “arriba y abajo” en la sociedad cubana.La élite de poder cubana ha enviado hasta el presente el claro y peligroso mensaje de que rechaza cualquier cambio negociado que no le garantice en el futuro la supremacía sobre la sociedad. Esa actitud intransigente está conduciendo a un uso cada vez mayor de la violencia estatal que, en cualquier momento, puede llegar a abrir la puerta a una reacción violenta de parte de la sociedad civil. Por otra parte, el uso brutal, masivo e indiscriminado de la represión puede llegar a generar una crisis política entre la élite de poder y oficiales de las FAR y el MININT no vinculados a GAESA que se nieguen a seguir el principio militar de obediencia debida.
  • Sin que ello suponga que hayan abandonado formas de resistencia masivas, bajo el terror actual se percibe una tendencia de los ciudadanos a la realización de protestas individuales o de pequeños grupos que pueden contribuir a acelerar el final del régimen.

La primera protesta de 2022 la realizó en reclamo de sus derechos un parapléjico cubano. Su desafío solitario tuvo lugar el primer día de enero frente a Cayo Saetía –donde el nonagenario dictador Raúl Castro esperó el nuevo año. ¿Será 2022 el último año del castrismo como augura la canción Patria y Vida: “tú 59, yo doble dos”?


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METODOLOGÍA DEL OCC ¿A QUÉ LLAMAMOS MANIFESTACIÓN PÚBLICA?

Son todas aquellas acciones, de muy diversa índole, que expresan de forma pública, sea de manera individual o colectiva, el rechazo ciudadano a disposiciones oficiales, instituciones o autoridades.

Ese rechazo y crítica pública puede ser expresión de protestas por temas políticos y de derechos ciudadanos o vincularse de forma directa a demandas populares en cuestiones sociales, económicas y culturales como son los problemas de vivienda, agua, alimentación, transporte y censura artística o intelectual.

Dichas manifestaciones pueden tomar la forma de protestas callejeras, pintadas de muros, colgar carteles, corear consignas, negarse en público a cumplir órdenes policiales o administrativas, realizar una marcha, procesión, sentada o misa no autorizada, distribuir volantes, hackear sitios oficiales o crear otros falsos, repartir publicaciones impresas o digitales prohibidas, distribuir memes y chistes satíricos de las políticas gubernamentales y muchos otros más.