Conflictometro Mayo 2022

SUMARIO EN NÚMEROS

  • El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) documentó en el mes de mayo 2022 185 protestas que ocurrieron en las 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, de las cuales 77 fueron por derechos políticos y civiles (42 %) y 108 por derechos económicos y sociales (58%).
  • En mayo de 2022 hubo un promedio de casi 6 protestas diarias.  Esto significa un decrecimiento de 4 protestas diarias en relación con el mes pasado en que ocurrieron 293 para una media de 10 diarias.
  • Mayo presenta dos rasgos nuevos. Por primera vez las protestas disminuyeron (185) a niveles equivalentes a las de marzo de 2021 (184). También por primera vez el número de protestas económicas y sociales (108) sobrepasó a las motivadas por derechos políticos y civiles (77).
  • OCC atribuye el 37% de decrecimiento de las protestas en relación con el mes pasado a cuatro factores: la entrada en vigor del nuevo Código Penal con una mayor penalización de delitos y el incremento de la pena de muerte; la reducción de penas carcelarias a algunos de los participantes de las protestas del 11 de julio del 2021, que pudieran haber creado expectativas positivas entre los familiares y simpatizantes de quienes aún esperan sentencia; el éxodo migratorio que se equipara a un nuevo Mariel, y las medidas de la Administración Biden flexibilizando las sanciones, que crean la esperanza de que se van a reanudar las actividades turísticas.
  • Pero las causas del malestar y de las protestas siguen agravándose en la vida cotidiana. Las demostraciones contra el desabastecimiento de productos, la inflación y el colapso del sistema de salud aumentaron (105) en relación con el mes anterior (79). Es de destacar que 28 de estas fueron provocadas por los cortes de electricidad (apagones).
  • La Habana fue de nuevo la provincia con mayor concentración de protestas (74), seguida por Guantánamo (15), Santiago de Cuba (12) y Villa Clara (11).
MANIFESTACIONES PÚBLICAS DE PROTESTA TOTAL Derechos económicos, sociales y culturales (DESC) Derechos políticos y civiles (DPC)
2022
Mayo 185 105 77
Abril 293 99 194
Marzo 232 83 149
Febrero 207 77 130
Enero 275 100 175
2021
Diciembre 246 76 170
Noviembre 353 87 266
Octubre 345 69 276
Septiembre 312 141 171
Agosto 297 175 122
Julio 584 149 435
Junio 249 133 116
Mayo 231 86 145
Abril 203 47 156
Marzo 184 38 146
Febrero 159 48 111
Enero 137 58 79
2020
Diciembre 122 26 96
Noviembre 110 19 91
Octubre 88 33 55
Septiembre 42 16 26

Por primera vez en mayo, las protestas por motivos económicos, sociales y culturales sobrepasan a las motivadas por los derechos políticos y civiles.  En el gráfico se observa una tendencia creciente.

El 11J del Coliseo

Del espejismo de “gobernabilidad” aportado por el desfile oficial el 1ro de mayo se ha pasado a la realidad de los gritos de libertad en el mayor coliseo deportivo del país. Las protestas son un indicador de ingobernabilidad, pero no el único.

Pese a las oscilaciones en el número de actos contestatarios la tensión social continúa aumentando dentro de una caldera de represión y degradación de la existencia diaria que puede llegar a explotar tan inesperadamente como ocurrió el 11 de julio de 2021. Los esfuerzos oficiales por ocultar esa realidad se concentraron en el 1ro de mayo con el desfile del Día Internacional del Trabajo, pero se desinflaron a fin de mes. Una multitud que asistía a un concierto del cantautor Carlos Varela en el coliseo deportivo de la ciudad de La Habana coreó por varios minutos la consigna del 11J –“libertad, libertad, libertad”– ante unos aturdidos policías que no supieron qué hacer para contener la masiva insumisión. Como reportó la periodista Yania Suárez en Diario de Cuba “desde el 11 de julio no escuchaba a una multitud espontáneamente en Cuba pedir libertad”.

En mayo los vectores de conflictividad nacional lejos de disminuir se han agudizado: la inseguridad alimentaria cotidiana, el incremento de la inflación, el desabastecimiento de medicinas, la agudización de la crisis energética matizada por largos y continuos cortes de electricidad, el empeoramiento este mes de los servicios públicos de agua, salud y transporte, entre otros.

La causa principal de la ingobernabilidad en la sociedad cubana se mantiene inalterable. La raíz de la ingobernabilidad radica en el obsoleto régimen de gobernanza que bloquea internamente las fuerzas productivas. Sin embargo, el gobierno cubano no ha dado señal alguna de que esté dispuesto a una reforma económica sistémica que otorgue seguridad no solo al inversionista extranjero sino también –y sobre todo– al nacional. La economía y los servicios no pueden mejorar en esas circunstancias ni el estado de ánimo de la población tampoco.

Descrédito del gobierno: crisis multidimensional

El gobierno, pese a su continuo despliegue de brutalidad, da insistentes muestras de inseguridad, como en los casos de los aspaventosos operativos militares para el traslado al Tribunal de Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo y el bloqueo en el acceso a internet de los periodistas independientes.

Nada de ello ha podido evitar que continúe deteriorándose su legitimidad con burlas a la esposa de Díaz Canel, denuncias por la muerte de una joven que no recibió atención médica adecuada en Guantánamo, publicación en un medio neomarxista como La Joven Cuba de críticas al nuevo código penal como anticonstitucional, o que Twitter y Facebook se transformen en foros virtuales del descontento nacional. En ellos los campesinos critican a la presidencia y al ministerio de agricultura con sus “famosas” 63 medidas para asegurar la producción de alimentos y a la arcaica institución estalinista del ACOPIO por las pérdidas de cosechas; mientras que los economistas se burlan de la sacrosanta “planificación centralizada”, así como ciudadanos que denuncian la escasez de agua, gasolina y comida.

Llama la atención la declaración de un conocido agente de influencia del gobierno, el ex diplomático Carlos Alzugaray, quien siendo residente en Cuba se atrevió a afirmar a EFE que “la credibilidad del gobierno está en duda” y que esa es una diferencia esencial con el llamado periodo especial.

La represión masiva extendió el malestar en diversos sectores

Si bien las formas más brutales y directas de represión política antes se enfocaban principalmente en grupos de activistas, ahora se han extendido llegando al ciudadano común. Como reacción, ahora también el descontento y las protestas tienen lugar tanto en barrios marginales como entre profesionales, intelectuales y artistas, además de redes sociales y cárceles. En mayor o menor grado las protestas forman ya parte “normal” de la actual sociedad cubana.

En mayo continuaron desarrollándose nuevas modalidades de protesta que dan mayor seguridad a quienes las realizan y a la vez se niegan a dejar las calles y redes sociales en manos del régimen y sus represores. Entre ellas se destacaron las campañas “Donde está mi dinero” por el colapso de la salud pública mientras que se siguen construyendo hoteles, y la llamada “Protesta de las bocas” en que se filman y diseminan videos con primeros planos de bocas (para hacer difícil la identificación), con mensajes críticos al gobierno.

“Protesta de las bocas” en que se filman y diseminan videos con primeros planos de bocas (para hacer difícil la identificación), con mensajes críticos al gobierno.

Aparecen formas de protestas más riesgosas y frontales

En mayo se realizaron también otras formas de protesta que suponen mayor audacia y riesgo, como el apedrear vidrieras de corporaciones dolarizadas y hackear sitios oficiales del gobierno para dejar mensajes subversivos en ellos.

Protestas por falta de transparencia

La explosión del Hotel Saratoga, con saldo de 46 muertos y casi un centenar de heridos, evidenció una vez más la falta de transparencia informativa en la cerrada sociedad cubana y la desconfianza hacia el gobierno que ella motiva. La apurada y terminante valoración oficial –dada por políticos, no por peritos– de que se trataba de un lamentable accidente, por lo que no cabían otras especulaciones, no fue bien recibida por la opinión popular.

Sobre todo porque numerosas fuentes informaron de inexplicables movimientos policiales en la capital horas antes del siniestro e incluso de la precipitada convocatoria a reuniones en que se urgió a las administraciones de ciertas instalaciones a que permanecieran alertas.  Los pocos que insinuaron que pudo tratarse de una explosión deliberada fueron detenidos por diseminar propaganda alarmista enemiga.

Mientras tanto pasan los días y sube la demanda, sin respuesta, de los damnificados exigiendo explicaciones sobre el origen de la explosión y por qué había más patrullas de policías que las escasas ambulancias que tardaron en llegar para atender a los heridos.

CONCLUSIONES 

Ni siquiera un ejército de ocupación dotado del más férreo código penal y apostado en cada ciudad y pueblo es capaz de contener el estallido que una simple chispa pudiera provocar en medio de crecientes y agobiantes circunstancias cotidianas.

El gobierno sigue errado al centrar su atención en el número de protestas que puede contener o aplastar de forma circunstancial. Ellas no son la raíz del problema ni el síntoma más preocupante de la creciente ingobernabilidad.

La disfuncionalidad de un régimen de gobernanza obsoleto y la voracidad depredadora de una elite cleptocrática que se ha desentendido de las necesidades más perentorias de la población explican por qué se tiene como prioridad reconstruir el hotel cinco estrellas (Saratoga) antes que compensar debidamente a los damnificados.

Agobiada por la falta de alimentos, desabastecimiento de medicinas, transporte, agua, electricidad y el crecimiento acelerado de la inflación –sin que ocurran reformas internas, aunque la Administración Biden flexibilice las sanciones externas–, Cuba continúa siendo una bomba de tiempo con mecha corta, en especial en los meses de verano en que las escuelas cierran y devuelven los jóvenes a calles hoy cargadas de graves tensiones económicas y sociales. Por masivo que sea el éxodo, nunca podrá evacuar a todos los inconformes y desesperados.

Durante los próximos meses de verano, lo único seguro será la incertidumbre.

 

METODOLOGÍA DEL OCC

Los informes del Observatorio Cubano de Conflictos consideran como “protestas” a todas aquellas acciones que expresan de forma pública, sea de manera individual o colectiva, el rechazo ciudadano a disposiciones oficiales, instituciones o autoridades.

En cuanto a las causas o razones de la manifestación pública de protesta, estas pueden obedecer a  temas políticos y de derechos ciudadanos o vincularse de forma directa a demandas populares en cuestiones sociales, económicas y culturales como son los problemas de vivienda, agua, alimentación, transporte y censura artística o intelectual que las personas dirigen contra las instituciones y las políticas estatales o paraestatales.

Dichas manifestaciones pueden tomar múltiples formas tal y como han sido recogidos en la amplia bibliografía de los científicos sociales y los propios activistas que han estudiado estos temas durante décadas.  Ellas incluyen protestas callejeras, pintadas de muros, colgar carteles, corear consignas, negarse en público a cumplir órdenes policiales o administrativas, realizar una marcha, procesión, sentada, rezo o misa pública no autorizada, distribuir volantes, repartir publicaciones impresas o digitales prohibidas, distribuir memes y chistes satíricos de las políticas gubernamentales y muchos otros más en los que los ciudadanos manifiestan de manera pública sus agravios.

El OCC no contabiliza las protestas realizadas exclusivamente por ciudadanos cubanos en el exterior –aunque considera que el pueblo cubano constituye hoy una entidad transnacional- porque alteraría nuestra capacidad de medir con rigurosidad la gobernabilidad interna de Cuba, que es nuestro principal propósito.

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) recopila información de fuentes abiertas y privadas, cuenta con su propia red de casi dos centenares de observadores repartidos por todas las provincias dentro de Cuba y sólo reconoce aquellas informaciones que se originen en fuentes reconocidamente confiables o que puedan ser verificables por nuestro equipo. Por ese motivo es posible que en alguna ocasión el número total de manifestaciones públicas de protesta que hayan tenido lugar sea en realidad ligeramente superior -nunca inferior- a la cifra que reportamos basados en nuestra metodología, fuentes y verificaciones. Pero esa rigurosidad nos permite asegurar que cada una de nuestras informaciones resulta confiable.

El OCC agradece la importante valoración de esta metodología que, a nuestra solicitud, fuera realizada a fines de 2021 por un grupo internacional de expertos, cientistas sociales y activistas de diferentes nacionalidades en América Latina y Europa.