I. SUMARIO ESTADÍSTICO

  • El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) documentó en el mes de agosto 361 protestas que ocurrieron en las 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, para un promedio de más de 11 demostraciones públicas diarias. 
  • De las 361 protestas ocurridas en agosto 219 fueron por derechos políticos y civiles (DPC, 61 %) y 142 por derechos económicos y sociales (DES, 39 %).
  • Esta relación ha invertido la tendencia de los últimos 3 meses (mayo a junio) en la que la proporción de las protestas por DES se mantenían en mayoría. Este giro, en un mes en que la situación económica del ciudadano empeoró por el nivel de inflación y los cortes de electricidad, es significativo.
  • Los cortes de electricidad en el mes de julio motivaron 79 protestas de diferentes modalidades. De ellas 49 se produjeron en forma de cacerolazos callejeros. 
  • El día 1ero comenzó con cacerolazos desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba; 16 ocurridos el mismo día en 9 provincias diferentes, siendo el del barrio Altamira en Santiago de Cuba la de mayores dimensiones.  Ese día también ocurrió una protesta pública de familiares presos por el 11J frente a la Catedral de La Habana y el apedreamiento de dos tiendas MLC (moneda libremente convertible) en Sancti Spíritus y Holguín.
  • Los cacerolazos aumentaron en un 145%, de 20 en julio a 49 este mes. Se mantuvieron a lo largo de agosto, siendo Artemisa la provincia con mayor número de protestas de este tipo (8), seguida por Cienfuegos (7) y Holguín y Camagüey con 6.
  • El crecimiento de las protestas por motivos económicos y sociales está relacionado con los cortes de electricidad (“apagones”), el colapso del sistema de salud ante la epidemia creciente de dengue, la escasez de alimentos y medicamentos, así como la inflación y la recogida de basura.
  • El OCC tuvo que aplicar un criterio selectivo a los cacerolazos para clasificarlos como DES o como DPC, porque lo que comenzó como una demanda social ─la terminación de los cortes eléctricos─ se radicalizó en el transcurso del mes y devino en demandas políticas.
  • Es de destacar que las demostraciones en que se acusa directamente al gobierno por su mala gestión se duplicaron, de 85 en julio a 172 el mes pasado. Pero no solo resalta el aumento cuantitativo: aunque muchas de las protestas exigieron un cambio del gobierno de Díaz-Canel, también han demandado un cambio de sistema: no más socialismo.

II. RESUMEN EJECUTIVO DEL MES

¿Qué fue lo más relevante sucedido en agosto?

  • Se alcanza la cifra mensual más alta de protestas, 361, solo superadas ─desde que el OCC comenzó a contabilizarlas en septiembre de 2020─ por el mes de julio de 2021. Se produjeron múltiples explosiones sociales de diversa magnitud en puntos geográficos muy diversos. Las que más impacto mediático han tenido han sido los cacerolazos (49) que sumaron más del doble que el mes anterior (20).
  • Las protestas han asumido una gran diversidad de formatos, y ahora incluyen desde manifestaciones callejeras hasta plegarias masivas en lugares públicos; cacerolazos; pintadas de muros; campañas cívicas con volantes y carteles; misas contestatarias; hackeo de sitios oficiales y hoteles extranjeros asociados al grupo militar-empresarial GAESA; dramáticas denuncias públicas, personales y colectivas, en las redes sociales; renuncias a centros de trabajo para no aceptar las reglas políticas que en ellos se imponen; participación en las  transacciones económicas del mercado informal y, por supuesto, la emigración misma para no someterse por más tiempo al sistema vigente. 
  •  Se profundiza la crisis de credibilidad de las autoridades. El desastre de la Base de Súper Tanqueros en la bahía de Matanzas y el colapso del sistema energético nacional pusieron en primer plano la falta de previsión de la dirigencia y la ineficiencia del sistema de gobernanza para proveer estabilidad interna, lo cual agudizó la crisis de legitimidad y credibilidad del gobierno.
  •  La situación existencial de la ciudadanía sigue empeorando, y con ella la crisis política e ideológica. Los prolongados cortes de electricidad se han extendido a todo el país, incluyendo ahora a la capital, mientras que la situación de la alimentación, de los servicios de salud y del transporte se han agravado. El ciudadano ha quedado inmunizado respecto a la propaganda política que en la radio, la TV y la prensa escrita niega su experiencia de vida cotidiana.    
  •  Siguen produciéndose acciones violentas que nadie se atribuye. Se han incrementado los incendios de centros de recreo estatales, las pedradas a vidrieras de tiendas y empresas dolarizadas del Estado, así como los enfrentamientos físicos o a pedradas con las fuerzas represivas en las manifestaciones callejeras. El gobierno, al parecer, quiso ensayar una medida activa fabricando un supuesto atentado con bombas incendiarias a un edificio estatal. La manufactura de la desinformación presentada sobre esa supuesta operación era extremadamente burda, y la opinión pública nacional desestimó de inmediato la noticia como una maniobra policial.

¿A qué tendencias dar seguimiento?

  • La profundización de la crisis sistémica, estructural y generalizada así como su impacto desintegrador de la cohesión social a nivel de población y de las élites.
  • La gravedad y celeridad de la crisis de la sociedad cubana está pasando factura a los apoyos que el sistema de gobernanza y las instancias de gobierno recibían de diferentes sectores sociales (“arriba” y “abajo”), antes beneficiados por estos. Si bien las expresiones de descontento o disidencia respecto a las políticas en curso son de variado nivel, lo cierto es que nunca antes, desde 1959, habían alcanzado tal amplitud, permeando las más diversas capas sociales,  con excepción de una oligarquía minúscula que es su beneficiaria.  De persistir esa élite de poder en su inmovilismo, esta tendencia resultará insustentable al corto y/o mediano plazo.
  • La estrategia de presión multidimensional de La Habana sobre la Administración Biden para reabrir el ciclo de concesiones unilaterales de la Administración Obama.
  • Persiguiendo el propósito de que se levanten sanciones –en especial de que se le excluya de la lista de estados que no cooperan con la lucha antiterrorista– la nueva oligarquía cubana hace uso de diversas tácticas. Entre ellas se encuentran las siguientes: a) continuar su lucrativo tráfico humano hacia la frontera sur de EE.UU. b) adoptar medidas económicas de apariencia aperturista sin ceder en esencia la centralización estatal y c) concertar y poner en marcha una presión regional de gobiernos izquierdistas aliados sobre Washington para que levante sus sanciones a La Habana. Sin embargo, la lógica de perseguir la estabilidad y gobernabilidad internas de un país por medio de medidas que no alteran la esencia de su fallido régimen de gobernanza, está condenada al fracaso. Esa debió haber sido la lección aprendida de los fracasados experimentos de promoción democrática en Cuba y Myanmar. 

Las pintadas se han convertido en una forma popular de protesta en Cuba frente a la casa de un simpatizante del regimen. Foto: Pintada en Bauta, tomada del Twitter @AdrianGlibertad

III. EVALUACIÓN DE LA GOBERNABILIDAD

1. ¡Siempre es Julio 11! Aumento y radicalización de protestas callejeras.

Frente a los escépticos que antes creían imposible un episodio insurreccional como el del 11 de julio de 2021 y después evaluaron la rebelión del 11J como una anomalía imposible de reproducirse, los ciudadanos parecen responder que en lo adelante Siempre será 11J.  Auténtica ironía, porque por varias décadas la máquina de propaganda oficial acuñó la consigna de Siempre es 26 como llamado al heroísmo laboral cotidiano, evocando una fecha histórica del castrismo.

Agosto estuvo caliente en Cuba, no solo por las altas temperaturas. El día 1ro comenzó con cacerolazos desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba; 16 ocurridos el mismo día en nueve provincias, siendo la  del barrio Altamira en Santiago de Cuba la de mayores dimensiones.  Ese día también ocurrió una protesta pública de familiares presos por el 11J frente a la Catedral de La Habana y el apedreamiento de dos tiendas MLC (moneda libremente convertible) en Sancti Spíritus y Holguín.

En total,  se produjeron en el mes 49 cacerolazos, más del doble en relación con el mes anterior (20). La mayor de esas manifestaciones tuvo lugar en Nuevitas. Junto a los gritos que pedían el fin de los apagones resonaron gritos de ¡Libertad! y ¡Patria y Vida!  El diario independiente 14ymedio reportó que “los manifestantes se dirigieron hacia la sede del Partido Comunista local clamando: “si la vuelven a quitar, nos volvemos a tirar”, “queremos libertad” y el tradicional “el pueblo unido, jamás será vencido”.

Los cacerolazos que comenzaron como una demanda económica para pedir el fin de los apagones se han transformado en una demanda política, exigiendo la renuncia del gobierno.

De nada sirvió la movilización militar masiva que el gobierno cubano desplegó durante el mes de julio para evitar en el aniversario del 11J otra rebelión. Como anticipó el OCC, ese tipo de movilización no es sustentable, y la caída en espiral de los estándares de la vida cotidiana, combinada con la represión, asegura cada vez mayores y más radicales protestas en todo el territorio nacional.  Agosto así lo ha demostrado.

Si bien el número de personas involucradas en estas protestas callejeras no alcanzó la masividad del 11J, ni antes ni después del 11 de julio de 2021 habían ocurrido tantas y tan diversas protestas en Cuba en las que, además, las exigencias políticas expresadas en las consignas rebasaron de nuevo en número a las demandas económicas y sociales que pregonaban los manifestantes.

La relación entre protestas por derechos políticos y civiles y por derechos económicos, sociales y culturales ha dado un giro este mes, convirtiéndose las primeras en mayoría (61 %) comparadas con las últimas (39%). Esa realidad desafió todo pronóstico en un mes en que Cuba ha ocupado el segundo lugar mundial en inflación.

Durante agosto las protestas por derechos económicos y sociales (DES) y las motivadas por derechos políticos y civiles (DPC) se ha invertido la tendencia de los últimos 3 meses (mayo a junio) en la que la proporción de las protestas por DES se mantenían en mayoría. Este giro, en un mes en que la situación económica del ciudadano empeoró por el nivel de inflación y los cortes de electricidad, es significativo.

Las modalidades de esas expresiones públicas de rechazo popular al estatus quo no se redujeron a los mediáticos cacerolazos y manifestaciones callejeras. Incluyeron también  plegarias masivas en lugares públicos; pintadas de muros; campañas cívicas con volantes y carteles; misas contestatarias; dramáticas denuncias públicas, personales y colectivas, en las redes sociales; renuncias a centros de trabajo para no aceptar las reglas políticas que en ellos se imponen; participación y encubrimiento masivo de las transacciones económicas en el mercado informal, y, por supuesto, la emigración misma para no someterse por más tiempo al sistema vigente. Todas esas acciones constituyen formas de resistencia al estatus quo.   

Por último, pero no menos importante, un grupo anónimo de ciudadanos ha incorporado la metodología de las guerrillas digitales a la lucha por la libertad. Hackean los sitios web de instituciones oficiales como periódicos y universidades, alterando sus contenidos y dejando en ellos consignas antigubernamentales. 

El grupo La Resistencia Cuba hackeó bases de datos de SolMelia Cuba. Este grupo se define en Twitter como “Anonymous Cuba, Hackers Cubanos por los derechos humanos, autonomía y auto gobernanza, resistencia ante la tiranía, por la libertad de nuestro Pueblo”. @LARESISTENCIAC2

El 3 de agosto el grupo que se denomina La Resistencia Digital hackeó el website de la Universidad de Guantánamo, bloqueó webs estatales para que no pudieran ser vistas fuera de la isla y, casi al concluir el mes de agosto, realizó una acción espectacular al apropiarse de documentación sensible de la cadena de hoteles Sol Meliá en la isla, entre la que al parecer figuran desde sus contratos laborales leoninos en complicidad con el Estado cubano, hasta las quejas de los clientes por sus malos servicios y otros documentos que han ido sacando a la luz pública. Si los ejecutivos de Sol Meliá decidieran acusar a ese grupo ante un tribunal cubano por haber violado su confidencialidad tendrán que dar explicaciones públicas y ante tribunales europeos de por qué han violado acuerdos internacionales de derechos laborales de la OIT –suscritos por Cuba y España– en contubernio con GAESA y el Estado cubano.

2. Matanzas y Chernóbil: el mayor desastre fue la legitimidad del sistema

Cuba venía padeciendo una crisis general, estructural y sistémica, a la que en breve tiempo se ha agregado el colapso, de forma paralela, de sistemas vitales para la vida cotidiana como son los de salud, producción de alimentos, energético, transporte y otros. Los desastres en Matanzas y Chernóbil no son comparables por su magnitud, impacto ambiental y gravedad, pero el dramatismo de lo ocurrido en la Base de Súper Tanqueros de la bahía matancera puso al desnudo las ineficiencias de un sistema económico que propicia accidentes de esa magnitud. El siniestro de Matanzas dio un golpe mortal a la credibilidad del sistema de gobernanza y a quienes lo administran desde el estado.

El devastador incendio, atizado por las explosiones sucesivas de tres tanques de combustibles, sacó a relucir las negligencias acumuladas en el aseguramiento de un sistema actualizado y eficiente de pararrayos, la falta de equipos adecuados para los bomberos, el uso criminal de reclutas inexpertos del Servicio Militar Obligatorio (SMO) para enfrentar un siniestro de esas dimensiones y la falta de transparencia de las instituciones y los medios de prensa para reportar en toda su crudeza la realidad.

Fue un golpe tremendo a la ya grave crisis de credibilidad y legitimidad que padecen las autoridades a partir del colapso del sistema energético nacional, el de salud en medio de la pandemia de Covid-19 y la epidemia de dengue, y el de producción de alimentos en medio del actual proceso inflacionario.  

La población se ha preguntado en campañas en las redes sociales: ¿Por qué “el bloqueo” de EE.UU. es el culpable de las fallas en las termoeléctricas pero no impide la construcción constante de hoteles de lujo?  ¿Por qué las fuerzas especiales antimotines de la policía tienen equipos modernos y no la fuerza especial de los bomberos que tuvo que hacer frente al desastre en Matanzas? 
Rendir homenaje al heroísmo de los bomberos consolando con unos muslos de pollo importados de Kentucky a sus familiares, además de ser un gesto patético, tampoco encaja con la narrativa oficial “antibloqueo”. 

3. Crece la incipiente tendencia hacia el ejercicio de violencia antiestatal

La posibilidad del uso de la violencia por parte de la ciudadanía emergió cuando en 2021 Miguel Díaz-Canel hizo una alocución pública en plenas manifestaciones pacíficas del 11 de julio diciendo que la orden de combatir a los contrarrevolucionarios había sido dada. Grupos policiales y paramilitares armados de cabillas y palos se lanzaron como una jauría de lobos a derramar sangre de manifestantes pacíficos, entre los que había numerosas mujeres, niños y ancianos.  Tribunales venales han llenado los calabozos de toda Cuba con más de mil presos políticos (la mayor cifra en todo el hemisferio occidental). En prisión son torturados, mal alimentados, no reciben atención médica y sus familiares son acosados, detenidos e interrogados por defender su inocencia.

El sacerdote cubano Alberto Reyes llamó la atención en un mensaje público acerca de  que las protestas han acabado en una “represión tan brutal y sádicamente sistemática lo cual puede conducir a la (falsa) sensación de que esta opresión es inamovible”.

Desde el 11 de julio de 2021 hasta el presente el Estado hace caso omiso a los llamados racionales de la población para reformar el sistema y sacar a la población de la crisis actual. Por el contrario, enfatiza su prepotencia y disposición a aplastar de forma sangrienta al que se rebele y causar dolor a sus seres queridos.

 Es en ese contexto es que se ha incrementado la cantidad de siniestros o apedreamiento de tiendas de GAESA y locales estatales.  La actual actitud gubernamental difiere radicalmente de la que siempre asumieron en el pasado, cuando cualquier desastre accidental era rápidamente calificado como sabotaje enemigo. Quizás porque en las actuales circunstancias suponen, no sin razón, que de existir un movimiento antigubernamental violento muchas personas podrían intentar sumarse al mismo.

 La excepción en esa tendencia fue la del supuesto lanzamiento de dos cócteles Molotov contra un edificio estatal, con dos supuestos perpetradores capturados en apenas dos horas, uno de ellos con presunta residencia en Miami. Según las autoridades, fueron capturados cuando inexplicablemente llenaban botellas de combustible para realizar nuevos atentados a menos de diez cuadras del ya realizado. Una “leyenda” burda y pueril en la que hasta un niño reconocería una medida activa de propaganda gubernamental. Es evidente que no solo los ministerios económicos han sido invadidos por funcionarios incompetentes. El Ministerio del Interior ahora tiene también una significativa cuota de mediocres. 

En medio de esta espiral de comprensible odio y rencor, alzó con valor y claridad su voz la superiora de las Hijas de la Caridad en Cuba, Sor Nadieska Almeida, quien criticó la represión ejercida por las autoridades contra los manifestantes pacíficos, en un largo post publicado el último fin de semana en su cuenta de Facebook.

“(…) no puedo dejar de expresar la rabia, el dolor, la impotencia, el deseo profundo que me habita de VER justicia, la real, no la que supuestamente nos hacen creer que vivimos. NO, esa lo único que está haciendo es favorecer a los injustos, a los represores, a la policía a la que le han dado “orden de combate”, y actúa con impunidad, incluso golpeando a menores, recordemos lo acontecido en Nuevitas”.

Sor Nadieska Almeida aclaró que tampoco quiere que los cubanos tomen la justicia por sus propias manos, apremiados por todo lo que han reprimido internamente: “cansancio, fatigas, dolor, pérdidas de familiares, o estos presos y pagando con creces en esos lugares de castigo, represiones, torturas”.

 Por otro lado, el periodista Roberto Quiñones señaló dos importantes hechos que marcaban una diferencia cualitativa entre las protestas en Nuevitas y otras anteriores:

“Pero esta vez ocurrieron dos cosas a tener en cuenta: 1) la policía local, al ver tanta gente encolerizada, se asustó y no intervino; cuando llegaron los esbirros boinas negras tuvieron que retroceder por una lluvia de piedras lanzadas por los manifestantes; y 2) al día siguiente agentes policiales arrestaron en el barrio Pastelillo (Nuevitas) a cuatro jóvenes y se los iban a llevar presos cuando vecinos blandiendo machetes como mambises avanzaron hacia los esbirros y estos tuvieron que soltar a los jóvenes.”

 Algo inusitado, que evoca las jornadas de la revolución de los claveles en Portugal, ocurrió el 29 de agosto en la playa Baracoa al oeste de la capital habanera. Un pequeño grupo de potenciales emigrantes ilegales, residentes de un caserío marginal, intentaba salir del país cuando fueron descubiertos y agredidos con desmedida violencia por agentes armados y sus agresivos perros policías. A su defensa acudieron los vecinos de los agredidos, que se enfrentaron a los gendarmes a golpes y en algún que otro caso les arrebataron sus porras . Acudieron también líderes locales del partido comunista para tratar de evitar que la violencia se disparará aún más, y en eso surgió de entre la masa de comunitarios un líder hasta entonces desconocido, que con voz calmada y razonamientos impecables, confrontó a las autoridades, en una lección de civismo, con la tamaña injusticia que estaban cometiendo y las circunstancias de aquellos pobladores y del país en general. Sin embargo, al concluir ese intento mágico de comunicación no violenta, los represores desataron de nuevo su furia y sus perros contra los aldeanos. La moraleja de esa experiencia conspirará en lo adelante contra los argumentos de aquellos que insisten en evitar una escalada violenta de este conflicto.    

Otro dato interesante que ha reportado la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba al Observatorio Cubano de Conflictos es la manera en que se ha acelerado la identificación de los represores en la isla y la rápida denuncia internacional para que sean incluidos en las bases de datos que sobre ellos llevan varias organizaciones. Señal inequívoca de que el rencor por sus acciones rebasa a las víctimas, y que los cubanos desean que sus verdugos sean castigados más temprano que tarde, de una forma u otra.

4. Surgen propuestas de cambio

En agosto surgieron desde el exilio varias iniciativas de concertación de voluntades. Se diferencian entre sí no solo por sus ideas sino también por el modelo que decidieron emplear para esas convocatorias. Unas se consideran coaliciones cerradas o “frentes” que responden a sus propios liderazgos, aunque aspiran a ser apoyados y seguidos por amplios grupos de ciudadanos en la isla y el destierro. Otros hacen públicos sus manifiestos que aseguran haber sido previamente consultados con muchas personas, pero en ambos casos se emplea el modelo tradicional de recaudar firmas como evidencia del amplio respaldo que tienen a su favor. Otras propuestas se alejan de esos modelos para evitar el posible futuro caudillismo carismático que creen puede fomentarse en el primer caso o, en el otro, el apostar a alcanzar un alto número de firmas como criterio de éxito y rasero del valor de las ideas expuestas. 
 
Nada de eso es realmente nuevo en la historia del exilio cubano.

Lo novedoso y prometedor es que, en esta ocasión, los impulsores de las diferentes iniciativas han guardado una prudente y respetuosa actitud recíproca y comparten el sentimiento de que llegado el momento de que el exilio cubano actué en el marco de una concertación eficaz para apoyar al pueblo en la isla.

Esta es una tendencia constructiva a la que habrá que dar seguimiento en los meses venideros.

El cantautor Pablo Milanes se sumó a una de estas iniciativas, el”Manifiesto de la sociedad civil cubana”, hecho público el 28 de agosto y que firmaron 110 intelectuales, artistas y profesionales cubanos de la Isla y el mundo. Milanés explicó en sus redes sociales que sumó su firma al documento, dirigido “a todos los que luchan por las libertades y los cambios sociales y económicos de Cuba”.

5. Crisis humanitaria y régimen de gobernanza

Aislar el tema de la crisis humanitaria del análisis del régimen de gobernanza que la genera y la necesidad de cambiarlo es una lógica fallida.

 La crisis humanitaria en Cuba no la provocó una intensa sequía, ni los incendios producidos por el cambio climático, ni ha resultado de un destino inevitable. Tiene su causa en decisiones políticas deliberadas del Estado cubano basadas en un régimen de gobernanza fallido que mezcla el totalitarismo político y económico con el egoísmo de una nueva oligarquía mafiosa y autocrática.  Es ese régimen de gobernanza fallido el que fragiliza al Estado, polariza la sociedad cubana, y la acerca cada vez más a la violencia.

 Si bien es plausible la discusión teórica sobre si el Estado cubano mismo es o no un estado fallido, no debiera caber duda a nadie de que es el fallido régimen de gobernanza vigente en Cuba el que ha gestado, nuevamente, una grave crisis humanitaria.

Es ese obsoleto e insostenible régimen de gobernanza el que viene deteriorando, mes a mes, los indicadores de medición de los niveles de conflicto y fragilidad internacionalmente establecidos por instituciones como el Fund for Peace (Conflict Assesment System Tools y el Fragile State Index), así como los del Grupo de Trabajo del Banco Mundial (Fragility and Conflict Situations) definidos en su publicación Strategy for Fragility, Conflict and Violence 2020-2025.

Entre esos indicadores se encuentran los siguientes: deterioro económico y crecimiento de la pobreza; éxodos masivos con pérdida de capital humano; crisis de legitimidad del Estado; colapso de servicios públicos; violaciones de derechos humanos y ausencia de un Estado de Derecho; presiones por envejecimiento de la estructura demográfica; desarrollo económico desigual; divisiones entre cuerpos armados; y fraccionamiento de las elites de poder.

Los informes mensuales y especiales del Observatorio Cubano de Conflictos han analizado por varios años el comportamiento de esos indicadores en el caso cubano, y demostrado la tendencia a su deterioro cada vez más acelerado. Si hasta ahora Cuba no ha sido una de las preocupaciones priorizadas por esas instituciones no es absurdo pensar que, lamentablemente, tendrá que llegar a serlo a corto o mediano plazo.

IV-CONCLUSIONES

1-Es muy probable que en septiembre continúe incrementándose el número de protestas a lo largo de todo el país y se profundice su radicalización política.

La desesperación cotidiana continúa prevaleciendo sobre el miedo a la represión por protestar en público. En agosto el número de protestas callejeras (cacerolazos, manifestaciones callejeras) creció de manera significativa, y paralelamente crecieron otras formas de protesta pública individual (por ejemplo, las pintadas y los discursos improvisados por una persona sea en una calle o en internet, distribución de volantes, etc.)  Como habíamos previsto, la movilización militar masiva para evitar otro 11 de julio no era sostenible a lo largo del año, y su ausencia dio paso a numerosas explosiones sociales de diversa magnitud en diferentes localidades a lo largo del país.

2-La represión y el terror no han contenido las protestas y las continúan radicalizando.

Después del 11J, las demandas económicas y sociales (aunque su raíz fuese política) habían pasado gradualmente a primer plano, pero ahora –pese a que se ha deteriorado aún más la situación socioeconómica– se han radicalizado de nuevo y se incrementan las demandas políticas. En agosto los ciudadanos mezclaron nuevamente sus gritos para que repusieran el servicio de electricidad con demandas directamente políticas (¡Queremos libertad! ¡Patria y Vida ¡Qué se vayan! ¡El pueblo está cansao!)

3-Se ha hecho cada vez más evidente que el Estado mafioso cubano, en alianza con el de Nicaragua y los carteles mexicanos, ha organizado una muy lucrativa operación multipropósito de tráfico humano hacia Estados Unidos.

 Se estima que antes de que concluya el actual año fiscal un total de 180,000 cubanos habrán usado esa vía para escapar del desastre socioeconómico y la represión que estos mismos estadistas-traficantes han creado dentro de la isla

El éxodo no ha sido espontáneo, sino inducido de forma planificada por la nueva oligarquía cubana, con múltiples fines:

  1. cobrar sumas desproporcionadas ($10,000 USD por emigrante como promedio) por salir de Cuba y hacer la travesía desde Nicaragua hasta la frontera con EEUU;
  2. adquirir los valores inmobiliarios (casas, vehículos y otros) vendidos a precios de liquidación por los potenciales emigrantes para poder pagar esas sumas de dinero;
  3. compartir ese lucrativo negocio de tráfico masivo de personas con sus socios sandinistas y los carteles mexicanos;
  4. convertir una población poco productiva en fuente de remesas mensuales controladas por el monopolio financiero de GAESA;
  5.  sembrar agentes de influencia y espías dentro de EEUU y proporcionar a los carteles mexicanos algunos potenciales colaboradores para sus operaciones de narcotráfico una vez que aquellos se hayan integrado a la sociedad estadounidense;
  6. deshacerse de disidentes incómodos y de una parte de la población que protesta por las circunstancias actuales en la isla.

4-Aunque no se haya podido confirmar, algunos ciudadanos parecen haber comenzado a recurrir a métodos violentos de lucha. Hasta el presente no pueden caracterizarse como terroristas, porque no atacan centros de congregación de población civil como hizo el Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro para llegar al poder.

En varios informes mensuales anteriores el Observatorio Cubano de Conflictos ha alertado sobre el creciente peligro de que surjan grupos de ciudadanos que se convenzan de que el único camino viable para alcanzar la libertad sea el de asumir métodos violentos, o incluso terroristas. 

Las circunstancias cubanas fomentan día a día un profundo rencor y odio a los opresores que se traduce en un mayor atractivo de los métodos violentos. Sin embargo aquellos, no por justificados y comprensibles, serán menos destructivos si se llegasen a desencadenar de manera anárquica y violenta. Esa es una posibilidad preocupante.

 Violencia y terrorismo no son sinónimos. Siempre hay que rechazar lo segundo y limitar, en la medida de lo posible, el uso de la primera por legítima que resulte y comprensible que sea el que se tenga que recurrir a ella, aunque sea de forma limitada o excepcional.

 La historia de Cuba tiene varios ejemplos de cómo la lucha violenta permitió derrocar tiranos, pero luego creó una cultura política de intolerancia que fue perjudicial para el posterior desarrollo democrático del país. 

Tampoco las referencias idílicas a procesos supuestamente no violentos que alcanzaron sus objetivos toman en cuenta todos los factores circunstanciales que propiciaron la victoria.

 5- El alivio incondicional de las sanciones externas que algunos promueven en Estados Unidos solo logrará más financiamiento a la oligarquía cubana y no contribuirá a revertir la creciente conflictividad y fragilidad de su régimen de gobernanza.

La lógica de quienes impulsan esa política está definitivamente errada en sus premisas conceptuales. De seguir negándose la nueva oligarquía autocrática a realizar reformas estructurales profundas y ejercer mayor represión para sostener su inmovilismo, ocurrirán nuevas y posiblemente más letales rebeliones.

 Crear expectativas a esa oligarquía de que podría obtener concesiones de Washington  manteniendo inmutable su actual régimen de gobernanza –como ya sucedió con el acercamiento del presidente Obama– solo contribuirá, en las nuevas y volátiles circunstancias actuales, a alentar su irresponsable aventurerismo político regional y a fomentar una creciente conflictividad, fragilidad, ingobernabilidad e incluso violencia política en la isla.

V-TENDENCIAS A OBSERVAR

1- ¿Puede la nueva oligarquía autocrática modernizar el estado mafioso?

El actual status quo de Estado mafioso no es sustentable. Pero el estalinismo de mercado chino y vietnamita no atrae del todo a esta oligarquía cubana como alternativa a su obsoleto sistema.

 Eso deja, en esencia, solo dos salidas posibles aunque cada una de ellas pueda asumir varias modalidades:

  1. una transición a la democracia provocada por la caída de la oligarquía, lo cual es menos probable que sea resultado de una negociación a que resulte de un pronunciamiento cívico-militar combinado con una movilización de masas;
  2. una transición hacia un estado mafioso con mercado, como el ruso, o una sociedad comunista de mercado, como la china.

El disparador de esos cambios podría ser la muerte de Raúl Castro, pero la pregunta que salta es: ¿tienen la actual oligarquía mafiosa y su mediocre burocracia la capacidad para construir la segunda salida, o solo es factible su expulsión más o menos violenta del poder? 

2- ¿Caerá por segunda vez el gobierno de EE.UU. en la trampa de hacer concesiones unilaterales, con la esperanza de que así fortalecerá la estabilidad en Cuba?

Contrario a las tesis que venden en Washington y Bruselas los agentes de influencia de La Habana, sin cambios radicales al régimen de gobernanza interno ninguna medida externa podrá variar el curso y las consecuencias de la conflictividad nacional en Cuba. La URSS entregó a Cuba el equivalente a varios Planes Marshall y su caída dejó atrás una isla más atrasada que sus pares latinoamericanos, a los cuales sobrepasaba en 1958.  Las medidas dirigidas a fortalecer la gobernanza de la actual oligarquía solo prolongarán la agonía nacional y los peligros a la seguridad regional, pero no facilitarán una salida constructiva a esta situación. Sería el equivalente a una política de Non Constructive Engagement.

 El objetivo de la política estadounidense y europea no debiera ser tener “buenas relaciones bilaterales” con la oligarquía cubana. Ese objetivo no tiene asidero ético ni pragmático.

 Lo sensato sería que Washington y la Unión Europea hiciesen saber por vías indirectas a aquellos elementos militares y civiles ahora inconformes, que si una coalición cívico- militar asumiera el mando para impulsar una transformación hacia una sociedad abierta y democrática, recibirían el necesario y generoso apoyo para impulsar la rápida reconstrucción económica de la isla.

 ¿Existe un Jaruzelski cubano? Si EE.UU. y la Unión Europea se dedican a acomodar las demandas de los oligarcas será más difícil saberlo.



 

En todas las provincias se incrementaron las protestas, excepto en el Municipio Especial Isla de la Juventud y en Ciego de Avila que disminuyó en un 15%. Las protestas no localizables se refieren a protestas en las redes sociales en las que no se pudo precisar a cual provincia correspondía. (Las protestas del exilio cubano no se contabilizan en este reporte)


METODOLOGÍA DEL OCC

Los informes del Observatorio Cubano de Conflictos consideran como “protestas” a todas aquellas acciones que expresan de forma pública, sea de manera individual o colectiva, el rechazo ciudadano a disposiciones oficiales, instituciones o autoridades.

En cuanto a las causas o razones de la manifestación pública de protesta, estas pueden obedecer a  temas políticos y de derechos ciudadanos o vincularse de forma directa a demandas populares en cuestiones sociales, económicas y culturales como son los problemas de vivienda, agua, alimentación, transporte y censura artística o intelectual que las personas dirigen contra las instituciones y las políticas estatales o paraestatales.

Dichas manifestaciones pueden tomar múltiples formas tal y como han sido recogidos en la amplia bibliografía de los científicos sociales y los propios activistas que han estudiado estos temas durante décadas.  Ellas incluyen protestas callejeras, pintadas de muros, colgar carteles, corear consignas, negarse en público a cumplir órdenes policiales o administrativas, realizar una marcha, procesión, sentada, rezo o misa pública no autorizada, distribuir volantes, repartir publicaciones impresas o digitales prohibidas, distribuir memes y chistes satíricos de las políticas gubernamentales y muchos otros más en los que los ciudadanos manifiestan de manera pública sus agravios.

El OCC no contabiliza las protestas realizadas exclusivamente por ciudadanos cubanos en el exterior –aunque considera que el pueblo cubano constituye hoy una entidad transnacional- porque alteraría nuestra capacidad de medir con rigurosidad la gobernabilidad interna de Cuba, que es nuestro principal propósito.

El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) recopila información de fuentes abiertas y privadas, cuenta con su propia red de casi dos centenares de observadores repartidos por todas las provincias dentro de Cuba y sólo reconoce aquellas informaciones que se originen en fuentes reconocidamente confiables o que puedan ser verificables por nuestro equipo. Por ese motivo es posible que en alguna ocasión el número total de manifestaciones públicas de protesta que hayan tenido lugar sea en realidad ligeramente superior -nunca inferior- a la cifra que reportamos basados en nuestra metodología, fuentes y verificaciones. Pero esa rigurosidad nos permite asegurar que cada una de nuestras informaciones resulta confiable.

El OCC agradece la importante valoración de esta metodología que, a nuestra solicitud, fuera realizada a fines de 2021 por un grupo internacional de expertos, cientistas sociales y activistas de diferentes nacionalidades en América Latina y Europa.